ANTZERKIA - TEATRO. Javier Liñera

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Barro Rojo nace como una necesidad personal. Sucedieron varias circunstancias para que la idea se gestase. La primera fue hace varios años: descubrir que en España hubo campos de concentración. La segunda: los derechos que iban cayendo (derechos de la mujer, de las y los trabajadores, etc). Derechos por los que muchas personas habían luchado e incluso muerto. Pensar que un día me tocaría, como dice Brecht, me puso en alerta. La tercera es el cambio de rumbo profesional, y la cuarta y última, la propuesta de Linda de que un día le gustaría dirigirme.

Digamos que se crea un campo de cultivo para que empiece a leer libros, documentos y ver documentales sobre los gays en Europa en la época de Hitler y en la actualidad. Empiezo a leer también libros y documentos sobre los gays en los campos de concentración tanto en Alemania como en España. Voy descubriendo las afinidades de los dos países, las diferencias y similitudes, y los intercambios de ideas, presos y maneras de trabajar en los campos. Descubro las vidas de los gays y las diferentes situaciones. Encuentro también los campos en España y cómo esos campos son convertidos en cárceles, en campos agrícolas, pero con parecidas condiciones a los campos de concentración y que llegan hasta los años 70. Descubro la ley, la ideología base por la cual son perseguidos los gays tanto en España como en Alemania (Ley de vagos y maleantes, ley de peligrosidad social, párrafo 175). Y también comparo estas situaciones con la época actual. También navego en la situación de las mujeres y de las lesbianas y su invisibilidad.

Me veo con un material muy extenso y muy sensible. Tengo conversaciones con diferentes personas para poder encauzarlo, personas que tienen que ver con estas vivencias, con los movimientos sociales, con el mundo artístico y público en general. Siempre me gusta oír los diferentes puntos de vista. Y empiezo a decidir. Y esto significa elegir. Debo desestimar historias muy a mi pesar, ir depurando la dramaturgia.

A partir de ahí empieza mi viaje artístico. El tema es duro y muy dramático por lo que decido que hay que cambiar el punto de vista, que no puede ser un drama y que se necesitan contrastes. Por eso imagino un cabaret. Y por eso la obra se rompe, se dobla y una escena que empieza a ser “cómica”, termina transformándose en drama; o una escena que empieza con inocencia se convierte en una escena más violenta. Busco ese doble filo, esa doble vertiente, ese viaje. Llevar al público de una situación a otra deslizándole, con calma, pero buscando lo certero. No sólo se desliza entre el drama y la “comedia”, también se desliza entre España – Alemania – España – Alemania; entre el pasado y el presente; entre el personaje y su tío… Haciendo que el espectador haga sus conclusiones. Para demostrar que el pasado puede volver; que en la actualidad también sucede; y a través de las historias en Alemania hacerles ver que en España sucedía algo muy parecido, como si fuera una metáfora. Dar importancia a nuestro pasado como parte de nuestro futuro y presente. Por último rendir un pequeño homenaje a aquellas personas.

Después de leer varios libros descubro un personaje: los gays con mucha pluma, o que se travisten, o que se ponen pelucas y tacones. Siempre han sido personas muy mal tratadas por todas las miradas, desde las de los franquistas o personas más conservadoras, hasta por los rojos o personas de izquierdas y por los mismos colectivos gays. Por eso escojo un personaje más andrógino, un chico que se transforma. De esta manera hay un sentido más amplio de la historia y un reconocimiento a esas personas. Hombres que se pusieron delante de unas pancartas, ya hartos de tanto maltrato, para luchar por sus derechos, por su vida. De alguna manera se lo debo. Han sido personas muy maltratadas y fueron las primeras en estar delante de la pancarta. Y Amelia, el personaje, comienza este espectáculo, este cabaret y lo cambia todo para contar la historia de su tío, un hombre que vivió en un campo de concentración europeo y que luego conoció las cárceles de Franco.

Espero que el resultado sea interesante en los dos sentidos: ideológico y artístico.

Ha sido un trabajo enriquecedor que me ha empujado a seguir buscando. Para mi acaba de empezar un viaje. Quiero saber más. Lo necesito.

Javier Liñera
En la actualidad está trabajando en dos proyectos. Uno de danza y cantos con la cantante alemana Frauke Aulbert. Y el otro junto con Pantheatre (Roy Hart). Ha sido miembro de Simulacro Teatro ininterrumpidamente desde 1998 hasta 2013, compañía que recibe el Premio Ercilla a la Mejor Labor Teatral en 2003. Ha trabajado para otras compañías como Adur Teatro. Ékoma Teatro con la que realizo una gira por Argentina. 96 Unicornios con la que realiza diferentes montajes clásicos e infantiles en euskera. Zampanó Teatro, teatro clásico. Con Las Sorámbulas, girando por diferentes festivales estatales e internacionales. En la actualidad realiza los trainings con Kabia Teatro. Ha recibido clases de: Odin Teatret, Roy Hart, Pantheatre, Mar Navarro, Zampanó Teatro, Vicente Fuentes, Ernesto Arias, Ernesto Caballero, Corsario Teatro, Cesar Saratxu, Emilio Goyanes, Patricia Ariza, entre otros. Y ha sido becado por la Diputación de Bizkaia tres veces y por la UIMP. Como pedagogo, da clases ininterrumpidamente desde 1997 hasta 2013 en la E.T.G. En la actualidad imparte clases en grupos amateurs e iniciación al teatro en Kabia Teatro.