ZUTABE JONIARRA - LA COLUMNA JÓNICA. Desde rusia con amor. Oscar Hernández

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Esta columna, como todos los septiembres, fue planteada como un homenaje al cine. Sin embargo, la realidad es tozuda y no suele amoldarse a planes, proyectos o calendarios. Intentaré por tanto conjugar en unas pocas líneas el amor al Séptimo Arte con la crítica que en momentos como el que vivimos es perentoria. He barajado distintos títulos para este artículo y al final, tras descartar “Complejo de Miss” y “Guerra Mundial G”, me he decantado por el homenaje a James Bond.

Un superagente como él nos vendría de perlas en este mundo donde infinidad de Goldfingers y Doctores No han unido sus prejuicios y odios para lanzar una especie de cruzada contra la homosexualidad. He tratado en algunas ocasiones los ejemplos de países musulmanes o el de la Iglesia Católica; he hablado de éxitos y de fracasos, pero lo de la madre Rusia es simplemente un genocidio silencioso.

Tengo amigos rusos, tengo un buen amigo ruso en Rusia. Y apenas se atreve a hablar abiertamente por miedo a que los correos electrónicos o el Skype estén monitorizados. Vive aterrado y con un complejo de culpa cada vez mayor y poco a poco va hundiéndose en su secreto, en su soledad. No se trata sólo de no hablar de homosexualidad a los niños, como se vendió la ley, que ya parte de un error de base, como si hablar de gays fuera hablar de pornografía. Esa ley del silencio está dando cobertura a limitar los derechos de reunión, de asociación y de manifestación. Además de crear guetos y de amparar linchamientos de personas homosexuales o supuestamente homosexuales. Veremos como esta política llevará a denuncias de vecinos y conocidos, igualito que en los mejores tiempos de los totalitarismos, o de la Inquisición.

Rusia, y concretamente su presidente (apuesto a que vitalicio), ha abierto la caja de Pandora del odio y le ha dado carta de naturaleza legal. Ha creado un enemigo al que culpar de todos los males del país, que son muchos, y muchas las desigualdades, y parece que no hay otros a quienes odiar o perseguir que a los y las homosexuales.
Ha puesto en marcha una bola de nieve que crecerá y veremos un nuevo y terrible Apartheid a las puertas de Europa. Pero no pasa nada, y si pasa se le saluda porque... ¿Qué hace EEUU para preservar los derechos humanos en Rusia? ¿Y la ONU? ¿Y la UE? ¡Ay! ¡Qué sería de parte de la UE, incluyendo a Alemania sin el gas natural de Rusia! ¿Cómo sobrevivir a los rigores del invierno? Entre el gas natural y el poderío atómico, Rusia es intocable, y los rusos están en manos de su presidente, decida lo que decida.

El cine nos ha dado héroes míticos, y puede que James Bond sea el más humano de todos, pese a su longevidad, pese a sus cambios de físico, pese a su eterna buena suerte, James Bond es el héroe por excelencia. Incluso se rumoreó que podríamos ver un gay en alguna de sus películas, aunque los productores le dijeron a Daniel Craig que ni soñarlo. Pero quién sabe. Ojalá un James Bond nos escribiera desde Rusia con amor, diciéndonos que ha terminado con la Guerra Mundial G y así se nos quitara este terrible complejo de Miss que nos deja la mente atolondrada cuando se nos pregunta qué sabemos sobre Rusia; y lo único que podemos decir es lo de aquel chiste: Mucho ruso en Rusia.

Oscar Hernández
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