PRENTSA ALDIZKARIA REVISTA DE PRENSA. La mortalidad de las personas con VIH se iguala a la de la población general

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MEDICINA Y SALUD: Epidemiología
SINC | 12 marzo 2013 16:17

Los pacientes con un buen control de la infección por VIH tienen el mismo riesgo de mortalidad que la población general. Así lo asegura una investigación, publicada en la revista AIDS, que destaca la importancia de un diagnóstico rápido de la enfermedad y un inicio temprano del tratamiento antirretroviral.
 
Micrografía electrónica de barrido de VIH-1 /Wikipedia

Desde que en 1981 se detectaron los primeros casos de infección por el virus causante del sida, el VIH, los tratamientos han evolucionado y mejorado: se han simplificado, son menos tóxicos y su efectividad es mayor.

Tras décadas de investigación, y aunque aún no se ha conseguido curar la infección por VIH, la terapia antirretroviral (TAR) ha demostrado tener éxito. Además, los diferentes medicamentos disponibles hoy han contribuido a aumentar tanto la esperanza como la calidad de vida de las personas infectadas por este virus.

Por ello, según los resultados del estudio más completo que se ha hecho hasta el momento, liderado por el Instituto de investigación del sida IrsiCaixa, las personas infectadas que consiguen controlar bien la infección con TAR y recuperar el sistema inmunitario tienen el mismo índice de mortalidad que la población general.

Para los autores del trabajo, publicado en la revista AIDS, un buen control de la infección por VIH implica que el paciente responde bien al tratamiento antirretroviral y que tiene un nivel muy bajo del virus en sangre y un funcionamiento normal del sistema inmunitario.

“Alrededor del 60% de los pacientes del Hospital Germans Trias i Pujol, en Badalona, han conseguido recuperar o mantener el sistema inmunitario con el tratamiento y, por tanto, tienen el mismo índice de mortalidad que la población general”, explica Roger Paredes, que forma parte de la Unidad de VIH en el centro.

“Es probable que gran parte del exceso de mortalidad asociada al VIH se pueda prevenir con un diagnóstico precoz y el inicio de la TAR, junto con un buen seguimiento del paciente que permita una mejor adherencia al tratamiento”, concluye Bonaventura Clotet, director de IrsiCaixa.

Sin embargo, Clotet puntualiza que este enfoque no es suficiente y recuerda que “siempre hay un grupo reducido de pacientes, entre un 10 % y un 15 %, que, pese a los esfuerzos, no conseguirán una buena recuperación de su sistema inmunitario”.

Para comparar el índice de mortalidad entre los adultos infectados y la población genera, los investigadores realizaron un análisis con 3.300 pacientes que seguían un tratamiento en el marco de dos ensayos clínicos internacionales, llamados SMART y ESPRIT.

El estudio incluyó pacientes que seguían TAR, de edades comprendidas entre los 20 y los 70 años (20% mujeres y 80% hombres), que no eran usuarios de drogas inyectables, con un nivel indetectable de virus en sangre y un número de unos glóbulos blancos llamados CD4, la principal diana del VIH, superior a los 350 en cada mm3 de sangre –el nivel normal de estas células en una persona sana es de entre 500 y 1.000 CD4+ células/mm3–.

En Europa, más del 50 % de los nuevos diagnósticos están por debajo de los 350 CD4+ y en África, cerca del 70 %. No obstante, en la mayoría de los casos estos niveles pueden aumentar si se garantiza un rápido acceso al tratamiento en una etapa temprana de la infección.

Durante el periodo de seguimiento del estudio, que ha durado unos tres años, se registraron 62 muertes, pero solo un 3 % de estas estaban relacionadas con el sida. El resto, un 97 %, se produjo principalmente por dos motivos: enfermedades cardiovasculares y muerte súbita. “El índice de mortalidad fue mayor que el de la población general únicamente en los pacientes con un nivel de CD4+ por debajo de los 500 por mm3”, afirma Paredes.

“No hay ninguna evidencia de que los pacientes infectados por VIH que siguen terapia antirretroviral, con un nivel indetectable reciente de cantidad de virus en sangre y que ha mantenido o recuperado el número de células CD4+ hasta los 500 por mm3, tengan un mayor riesgo de mortalidad que la población general”, concluyen los autores, que advierten que por debajo de este nivel, el riesgo todavía es superior al de la población general.

Diseñan la primera herramienta para medir qué influye en el bienestar de las personas con VIHm “AIDS and Behavior”,

El estudio se llevó a cabo en nombre del Grupo Español para el Mejoramiento de la Calidad de Vida en el VIH o el SIDA.

Conocer cómo afectan en la calidad de vida de las personas seropositivas más de 20 factores tales como la situación laboral, el estigma social, la depresión y la soledad emocional ha sido el objeto de estudio de un equipo de investigadores para diseñar y validar un cuestionario que permita su medición y análisis con la finalidad de que pueda usarse en cualquier centro donde se trate a personas con VIH y sirva poder mejorar así su bienestar. En concreto, entre dichas variables que mide el cuestionario aparecen las que protegen la calidad de vida, como la autoestima, los hábitos de vida saludables, la actividad sexual satisfactoria o el apoyo social. Entre las variables de riesgo destacan la discriminación, el ánimo depresivo o las preocupaciones económicas.
 
Para diseñar el cuestionario, los investigadores revisaron la literatura científica publicada entre 1996 y 2009 y relacionada con factores psicosociales de este colectivo. Después, organizaron cuatro grupos de discusión con pacientes y realizaron un análisis cualitativo del material, lo que generó un cuestionario preliminar de 96 “ítems”. Los “ítems” iniciales fueron evaluados en función de su claridad, representatividad y relevancia por un conjunto de expertos del equipo de investigación. Además, un grupo de personas con VIH los revisó para evaluar su comprensión e importancia. Por último, se realizó un estudio piloto con 84 nuevos pacientes para analizar las propiedades psicométricas de las cuestiones y depurar así toda la batería.

En este trabajo han participado científicos de varios hospitales, ONG y universidades, como la UNED, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Burgos, la Universidad del País Vasco, la Universidad Jaume I de Castellón y la Fundación Lluita Contra la Sida (Barcelona).