La transexualidad en la historia. Sarai Montes

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Cuando se habla sobre transexualidad se tiende a pensar que es un fenómeno moderno y que a lo largo de la historia de la humanidad sólo ha ocurrido en nuestros tiempos.

Si bien es cierto que el origen de la palabra transexual es relativamente reciente, pues fue introducido por el doctor Harry Benjamin en 1953, también es cierto que a lo largo de toda la historia se pueden encontrar situaciones que demuestran que es algo que ha existido siempre. Hay que tener en cuenta que cada época histórica y cada sociedad son diferentes a las demás y cada una de ellas tiene sus peculiaridades, aunque muchas situaciones sean similares a la transexualidad no es apropiado utilizar dicho término para denominar situaciones que se vivían en otras culturas y otras épocas.

Parto de la base de escribir un artículo que se centre en historias reales que han existido a lo largo de la historia, y por lo tanto no quiero adentrarme en la multitud de casos existentes en las diferentes mitologías, como pueden ser el binomio divino de Isis/Osiris en el antiguo Egipto o los mitos de Tiresias y de la diosa Castina en la mitología griega, por citar algunos ejemplos. Este tipo de situaciones se encuentran ya en sociedades de cazadores con técnicas neolíticas, aunque al contrario que en la actualidad, que en nuestra sociedad la transexualidad es considerada marginal, en culturas como los aborígenes de Siberia o los indios americanos se consideraba que aquellas personas que vivían esta situación habían sido elegidas por las fuerzas espirituales, y no era extraño que terminaran siendo las chamanas de la tribu.

Hipócrates ya describió entre los Escitas un antiguo grupo humano que vivió en Siria y Palestina hacia el 3000 A.C. al que denominó los “no-hombres” y que eran similares a los eunucos; en la Roma clásica Philo, un filósofo judío de Alejandría, describió ciudadanos romanos que invertían importantes sumas de dinero en cambiar artificialmente su naturaleza masculina en femenina y Nerón fue uno de los primeros emperadores que legislaron sobre las intervenciones quirúrgicas de “cambio de sexo”.

En la India y en el antiguo Mediterráneo ya existían situaciones tan similares a la transexualidad actual, que aún cuando las intervenciones se realizaban con medios tremendamente rudimentarios, se llevaban a cabo operaciones en las que se amputaban los genitales, lo cual permite hacerse una idea de cuan fuerte es la intensidad de la identidad sexual.

Las Hijras, que siguen existiendo en nuestros días, son una casta social de la India socialmente aceptada y protegida, aún cuando sean una de las castas con menos valor en la sociedad india; son ellas mismas quienes suplican a sus hermanas que les realicen una intervención que consiste en la extirpación genital con un cuchillo y sin ningún tipo de anestesia. Su supervivencia a dicha intervención es cuestión de vida o muerte, con un “post-operatorio” plagado de terribles dolores y expuestas a cualquier tipo de infección, las que sobreviven lo hacen en calidad de sacerdotisas de la diosa Bachuhara Mata.

También pueden encontrarse referencias en el antiguo mediterráneo a las sacerdotisas transexualizadas de la diosa Frigia (Cibeles en griego antiguo), que en sus rituales orgiásticos de iniciación se emasculaban a sí mismas como una contribución a la madre tierra, para poder así entrar al servicio de la diosa, si bien es cierto que en alguna documentación suele hacerse referencia a ellas como “hombres castrados”.

La moral católica relegó a la clandestinidad cualquier manifestación sexual que no se correspondiera con lo que dictaban sus cánones, y toda la diversidad sexual, tanto en cuestiones de orientación como de identidad, fue borrada del mapa durante aproximadamente un milenio y medio. Pero en contra de lo que hubieran querido no pudo ser erradicada, del mismo modo que no podría erradicarse cualquier otro tipo de diversidad inherente a la especie humana, simplemente quedó oculta a los ojos de una sociedad que no era capaz de comprender que cada persona es distinta y en la cual, por ser diferente a los demás terminabas siendo pasto de las hogueras de la “Santa Inquisición”.

Pero aún así, si se escarba un poco en la historia pueden encontrarse referencias en la alta sociedad francesa del Caballero d´Eon (1728-1810) o del Abad de Choisy (1644-1724), quien en su autobiografía afirmó claramente “yo me veo a mi mismo como una auténtica mujer”. Ya en España, en el archivo histórico de Sevilla se encuentra la autobiografía de Antonio de Erauso (1592-1650) quien al escribir sus propias memorias nos dejó uno de los mejores testimonios que existen sobre un caso documentado de un hombre transexual. En México se puede encontrar en el archivo de veteranos de la secretaría de defensa nacional la vida de Amelio Robles (1889-1894), coronel zapatista en la revolución mexicana, héroe condecorado y hombre transexual. Otro caso documentado es el de William Sharp (1855-1905) quien durante la última década de su vida adoptó el nombre de Fiona MacLeod.

Lili Elbe (1882-1931) se sometió en 1930 en Alemania a un total de cinco cirugías, la primera bajo la supervisión del sexólogo Magnus Hirschfeld en Berlín en la que se eliminaron la totalidad de los órganos genitales masculinos; el resto fueron llevadas a cabo por el doctor Kurt Warnekros en la clínica para mujeres de Dresden. En la segunda se le realizó un trasplante de ovarios que tuvieron que ser retirados en la tercera y cuarta cirugías debido al rechazo, y en la quinta se sometió a un trasplante de útero pensado en que Lili pudiera ser madre, siendo dicha intervención un rotundo fracaso que la condujo a la muerte.

Son tantas las situaciones históricas que pueden rescatarse para hablar de transexualidad, o como bien dije al principio del artículo utilizar la denominación cultural adecuada a cada una de ellas, que para poder incluirlas a todas y esbozar una breve pincelada de cada una, necesitaríamos mucho más espacio.

Aparte de las situaciones ya nombradas existen en Tailandia las LadyBoys, en Perú los zahoríes peruanos andinos, los indios Youmas o los Cocopas, en Canada los esquimales Chukchees, en Polinesia los Mahus y los Reres. En Estados Unidos los Alyhas, los Hwames indígenas o los Berdaches dentro de los indios. En Omán los Xaniths, en Senegal los Gorediguens o en los Balcanes la llamadas Vírgenes Juramentadas.

Como puede comprobarse, las personas transexuales hemos existido a lo largo de toda la historia de la humanidad, aunque a día de hoy y en nuestra sociedad seguimos siendo una realidad desconocida debido a la estigmatización que supone ser transexual en la sociedad actual, lo que conlleva a una gran invisibilización de la transexualidad. Por poner un ejemplo, actualmente aún hay quien cree erróneamente que el 28J se celebra el día del “Orgullo Gay”, cuando realmente lo que se rememora son las revueltas que se originaron contra la represión policial en Stonewall Inn, un pub del barrio neoyorquino de Greenwich Village; revueltas protagonizadas en su mayoría por mujeres transexuales y por travestis.

Podríamos hablar mucho sobre la historia, pero el pasado no puede cambiarse y lo que tenemos que hacer ahora es mirar al futuro. Un futuro que estará marcado por el presente, en el que ya nos encontramos muchos casos de niñas que con 3 o 4 años son capaces de plantarse delante de sus padres y decirles “soy una niña y tú te equivocas al tratarme como un niño”, o viceversa en el caso de los niños transexuales.


Sarai Montes
Presidenta de Errespetuz
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