GAZTEGEHITU. Entrevista a Sergi Martin. Mattin Garikano

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Las XIII jornadas de “Jóvenes sin armarios” dio para mucho. Hace algo más de un mes, en el pequeño Solórzano (Cantábria) nos reunimos más de 70 activistas, de allí y de allá. La asociación encargada de organizar este fin de semana, ALEGA, está de cumpleaños. De la misma quita de Ben Amics, de las Baleares, donde es la coordinadora del área joven de la FELGTB. Juventud, visión y precisión había de sobra. No había ponencia que no diese puntada sin hilo. Personalmente me sentí privilegiado por todo lo aprendido. Conocí muchas personas pero aprovechando el tema que recae sobre este ejemplar, rescato la conversación que tuve con Sergi Martin, de Brot Bord de Cataluña. Echadle un vistazo a su web brotbord.bolgspot.com.es

Mattin: ¿Qué tal va todo por Barcelona?

Sergi: Todo bien. Este curso he empezado una formación en Gais Positius para ser agente comunitario de salud y poder hacer de voluntario en la entidad.

M: Y ¿qué es lo que hacéis concretamente?

S: En Gais Positius se presta atención telefónica y presencial sobre dudas en cuanto a ITS y drogas. También se ofrece hacer la prueba rápida de VIH/Sífilis. Y servicios dirigidos a gais seropositivos prestados por gais seropositivos (acogida, talleres, grupos de apoyo mutuo, debates...)

M: Se supone que es la generación mejor preparada y más informada, ¿en que estamos fallando?

S: Bueno, personalmente no creo que estemos fallando en nada, al menos nosotros, los que follamos. Es la propia condición humana la que nos expone a ciertas adversidades de la vida. Vivir es riesgo y aquí cada uno marca sus umbrales. Lo importante es tener la información. Y aquí sí que veo que falta camino por andar. Yo echo en falta políticas públicas que se centren en informar en profundidad sobre, por ejemplo, qué es el VIH, cómo se trasmite y cómo no. Por qué unas prácticas son de riesgo y no otras, qué pasa cuando una persona seropositiva toma medicación. Creo que las políticas van destinadas a construir una sensación de inseguridad, de miedo colectivo y alarmismo. Y eso se basa en dar informaciones a medias y descontextualizadas. Así como empezar a entender la reducción de riesgos como un tipo de intervención muy válida ara cierto sector, ya que tenemos que entender que hay un gran número de personas que no van a tener sexo seguro al 100%. Creo que deberíamos empezar a llamar las cosas por su nombre y dejarnos de utopías.

M: Ya, también habrá habido logros considerables.

S: Aún recae sobre las personas seropositivas un gran estigma sin fundamento, basado en falacias y potenciado justamente por este discurso del miedo de ciertas políticas de prevención. El otro día leía un estudio que señalaba, entre otras barbaridades, que cerca de un 20% de una muestra de encuestados telefónicamente al azar creía que se debería publicar listas con los nombres de las personas seropositivas para poder evitarla. También un porcentaje parecido pensaba que debería haber lugares donde no pudiesen acceder las personas que viven con VIH. Esto es fruto de la enorme desinformación que evidencia el desinterés general por cambiar esta situación. En este sentido ha habido logros con el surgimiento de entidades que llaman a las cosas por su nombre, de abordajes que tienen en cuenta una visión integral (bio-psico-social) en cuanto al bienestar de las personas con VIH. Aunque con el actual gobierno estatal se ha reducido a una cuarta o quinta parte, si no me equivoco, las subvenciones a entidades que trabajan esto. Como repercusión la Coordinadora ha tenido que cerrar y con ella un teléfono de atención sobre ITS (900 Rosa) que llevaba años activo prestando servicio. No debemos olvidar que para una persona residente en Barcelona es relativamente fácil (aunque esto sería también muy cuestionable para ciertos sectores sociales) acceder a una entidad para informarse. ¿Pero qué pasa con ciudades más pequeñas o el mundo rural? Este servicio permitía una atención descentralizada y anónima que hemos perdido. Realmente opino que estamos en un punto crítico de la lucha en este momento. Se nos están recortando derechos y libertades y eso tiene un efecto directo en la calidad de vida de las personas de colectivos minoritarios y discriminados, así como en la salud pública. Por ello enfocaría la cuestión de un modo estructural más que individual.

M: ¿Crees que la gente es consciente de la importancia de la prevención?

S: Creo que la percepción de muerte ante el VIH se ve reducida en el colectivo HSH.. Algunas dicen que eso ha hecho bajar la atención ante la prevención. Tendría sentido afirmar algo así.

M: Entonces... ¿la gente no es consciente de la importancia de la prevención?

S: Para nada, la gente es consciente y supongo que al fin y al cabo uno acepta los riesgos y asume las consecuencias. Al menos eso me gustaría pensar... Por eso insisto tanto en el tema de la información, de la buena información. Si cada uno está informado luego libremente puede asumir los riesgos que quiere asumir, los que quiere reducir... Me gustaría romper con esa idea de que un “apelero” es un inconsciente o un terrorista social. Cada uno debe ser libre para vivir su vida como quiera vivirla. Nunca se nos ocurriría lapidar a nadie por llevar una mala alimentación, no practicar ejercicio o fumar tabaco. Sin embargo sí que algunas se creen con el derecho de juzgar a aquellas que deciden tener prácticas de riesgo.

M: Se supone que algo podremos hacer nosotros, qué opinas.

S: ¿Cuál es nuestro papel en todo esto? ¡Salir a la calle! Denunciar públicamente esta violencia que se ejerce sistemáticamente sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. E incidir al máximo socialmente a través de nuestras organizaciones a la vez. Hace falta mucha responsabilidad, y esta responsabilidad no se reduce en ponerse un condón, sino en participar colectivamente para empoderarnos y transformar esta situación.

Con ganas de hacer más preguntas, por ahora cierro con un enorme GRACIAS SERGI por compartir tu punto de vista. A partir de ahora, que cada cual saque sus propias conclusiones.


Mattin Garikano
Gaztegehituko Kordinatzailea
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