Marco Berger narrador pasional. Mattin Garikano

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UN LUGAR Y UNA MIRADA

Marco nació en Buenos Aires en el 77 y debutó en 2007 con los cortometrajes El reloj (2008) y La última voluntad (2009). Ambas se pueden encontrar fácilmente en internet. Se define a sí mismo como “más guionista que director. Obviamente soy más director porque cuando uno ve una película termina hablando del director, y más en el cine de autor, en el que el director escribe y dirige. Pero a mí me importa tanto el guión que siempre me consideré guionista. Además tengo más herramientas. A filmar fui aprendiendo filmando. Lo más importante es un buen guión; si no, no hay una buena película.”

La mejor forma de conocerlo no es saber lo que podamos decir el resto sobre sus particulares historias, sino rescatando sus propias palabras que han dejado huella en numerosas entrevistas a través de la red.

La gran mayoría de las fuentes a las que recurro hablan de un director de cine gay, aunque él prefiere matizar que “yo no hago cine para público “gay”, sino para público en general, donde casualmente los personajes son hombres. Lo miro desde ese lugar” (...) “cuento las historias desde mi mirada, es lo que yo atravesé siendo adolescente”.

Cual puzzle holístico descubrimos a través de sus confesiones a un artista con un mundo interior sin límites creativos donde se cuestiona lo ético y moral. ¿Y si tuviésemos la oportunidad de que fuera él mismo quien nos explicase sus propias películas? Así las ha descrito:

Plan B: es una especie de deseo que yo hubiera querido,: conocer a una persona y vivir lo que se llama un “amor de película”... Tiene esa fantasía. Siempre comento que tengo una especie de imán con heterosexuales en estado de confusión. Por eso, la película muestra la tensión que hay muchas veces entre hombres, y que se niega o esconde por lo que todavía implica cultural y socialmente.

Ausente: Es la historia de un chico de 16 años que desea a su profesor y eso hace que llegue a intentar seducirlo, ponerlo entre la espada y la pared, hacerle trampas, mentirle... Pero en este caso el adulto nunca incita al menor. Lo que está en juego es qué pasa con ese deseo. Todos los menores tienen deseos, y lo que se plantea es lo que debe hacer el adulto ante ese deseo.

Hawái: cuenta la historia de un hombre desamparado que le pide trabajo a un amigo de la infancia, un joven escritor que pasa sus días cuidando una quinta familiar (...) en ese sentido es menos estructurada y más simple. Es una historia de amor con tensión y suspenso, claro, pero sin juegos, ni vueltas de tuerca. La idea de filmarla nace al darnos cuenta, con mi socio, que podíamos recaudar fondos para filmar una película independiente y muy chica, a través de crowfunding(1). Nos tiramos a la pileta y pudimos recaudar toda la plata y llevar adelante el proyecto gracias al apoyo de seguidores de Plan B y Ausente. La película la filmamos en diciembre en doce días con presupuesto y equipo reducido. Éramos diez en rodaje, incluidos los actores.

Y por último, la ganadora del 15º Premio Sebastiane, Mariposa. Para todo lo demás, os invito a que disfrutéis con los mencionados filmes para adentraros en realidades naturalistas llenas de fantasías (también eróticas). Marco propone miradas en todo momento, tanto inocentes como provocadoras, para después hacerlas evaporar a través de las tensiones sexuales explícitas de los protagonistas.

(1)  Micromecenazgo, es la cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos.

Fuentes:
www.escribiendocine.com
www.noticine.com
www.entrevistas.universogay.com
www.ciudad.com.ar


Mattin Garikano