Emigrante siempre, lesbiana en mi grupo sanguíneo, cubana más. Miriam Naranjo Alonso

el .

“Cambia todo cambia”… Así diría Mercedes Sosa*. Es necesario migrar. Todos emigramos para poder crecer. Diferentes son los niveles y los sitios. Se emigra diariamente con cada nueva experiencia, con cada nuevo paso sea cierto y/o incierto…siempre vamos o venimos desde nosotros hacia nosotras y/o otras y otros y/o desde un lugar físico a otro. Casi siempre todos estos cambios se dan juntos porque somos seres dialécticos, en movimiento constante y donde un cambio en mí puede provocar que te muevas tú. Por eso escribimos hoy. Es necesario contar. No puedo dejar de ser personal para volverme impersonal porque la historia de los movimientos mundiales y transgresiones ya han sido bien despersonalizados y anónimos de forma obligatoria. Aunque desde siempre existió este ir y venir. Por eso ahí les voy.

* Mercedes Sosa (Tucumán, 9 de julio de 1935 - Buenos Aires, 4 de octubre de 2009)2 conocida como La Negra Sosa o La Voz de América, fue una cantante de música folclórica argentina reconocida en América, Europa, Israel y Asia Oriental, considerada la mayor exponente del folklore argentino, cumbre de la Historia de la música folklórica de Argentina y una de las principales e infaltables cantantes de la música popular de Latinoamérica.

Mi nombre es Miriam, cubana, siempre cubana. Cuba* va a todas partes conmigo. Es más de lo que dice la nota al pie. Es una isla de risas y llantos, de gente que migra constantemente dentro y fuera, gente que en cada familia al menos dos han migrado, personas que viven en casas de padres y madres, tíos hasta cuarta y quinta generación porque no se podía, hasta hace muy poco, comprar viviendas y tampoco ahora se tiene la plata para hacerlo. Pero esa isla de migrantes, en una época del siglo XX acogió a miles y miles de españoles, haitianos, chinos y de tantos y tantos lugares. Esta isla que lleva dentro de su historia tanta diáspora no se ha conformado. Sobrevive sin más y con menos. Tanta transgresión gritada o en silencio hace que el cubano/a sepa que el horizonte no termina en la línea que une el cielo y el mar (y digo mar y no tierra porque el mar Caribe nos envuelve).

* Cuba, oficialmente denominada República de Cuba,1 es un país insular del Caribe, asentado en un archipiélago del mar de las Antillas. Su forma de gobierno es la de república socialista. Su territorio está organizado en quince provincias y un municipio especial. Su capital y ciudad más poblada es La Habana. La isla principal, conocida como Isla de Cuba, es la más grande de las Antillas Mayores.

¿Por qué hablar de otros, con otros y de la isla y de mí? Porque la isla soy yo, somos todos los que por diferentes razones económicas, sociales y políticas estamos con un pedacito de Cuba hasta en Alaska. Imposible abarcar, explicar en dos cuartillas cada causa.

Somos multicausales, multiculturales, multioficios, subdesarrollados, socialistas-capitalistas. Marcados por la globalización, atrapados en ella. Así hemos estado huyendo, cambiando, inconformes, conformes enfrentando y desarrollando desde lo que era posible e imposible una lucha de género para visibilizar un racismo que sí existía aunque el socialismo dijera que todos éramos iguales, visibilizar que en Cuba había lucha de clases, de poderes, poner sobre la mesa que en Cuba había gais, lesbianas, transexuales, bisexuales. Sí, hubo que luchar y se sigue provocando desde dentro y fuera para dejar de ser masa del proletariado y convertirnos en seres cada uno diferentes.

En otro ir y venir estudié medicina, teología reformada y desde siempre soy lesbiana. Ahora resido en Islas Canarias, en España. Soy madre y amo a una mujer y puedo decirlo hoy...uff amé a muchas y me amaron muchas más. Que rápido poder decir todo eso. Todavía se traban mis letras pero soy capaz de escribirlo y decirlo. Escribí antes mil versos pero ninguno de amor. Todo de rabia por un sistema que me justificaba no abrirme.

Un día cerré las puertas de donde vivía en Cuba, venía de defender mis derechos y de los otros sin decir que era lesbiana. Venía de predicar en una Iglesia muy abierta. Me refiero a la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba especialmente a un pueblo llamado Taguasco, en el centro de la isla. Muchas de nuestras comunidades en Cuba y Latinoamérica viven un movimiento de reforma dentro de la iglesia, ya sean protestantes o católicas. Pasando desde la teología de la liberación*, a luchas de género y apertura a los derechos gais y lesbianas dentro de las comunidades. Todavía, hasta el día de hoy no hay leyes para ordenar o no pastores y pastoras lesbianas o gais. Con esto quiero decir que los patrones heteronormativos siguen teniendo el poder. Simplemente se vive en el silencio aunque sea un secreto a voces.

* La Teología de la Liberación es una corriente teológica que nació simultáneamente en el seno de la Iglesia católica en Latinoamérica tras el Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (Colombia, 1968) y en algunas iglesias protestantes.

En plena década del 2000 colocamos una bandera arcoiris en esa pequeña comunidad rural al centro de la isla. Se anda, se provocan cambios, se transformaban paredes paso a paso, se abrían pequeños armarios dentro del país. La iglesia emigra, yo no. ¿O si? Pero costaba abrir el armario siendo hija de pastores teólogos protestantes, madre, soltera y apasionada por tanta obra social. Ese día al cerrar la puerta comencé a emigrar. Cuestioné la llamada “vida plena” de la vida cristiana y me di cuenta que todos iban a sus hogares con sus parejas y yo cerraba mis puertas porque no estaba lista para tener la misma lucha que llevaba fuera, hacerla dentro. Sin embargo, mi hijo crecía con valores feministas sin duda. Luchaba desde pequeño por los homosexuales, enseñaba a poner preservativos desde los 9 años. Y yo ahí con las luchas comunitarias desde la masa, pero mi puerta y armario cerrados con cadenas. Era la década 2000-2010 donde gracias a la ayuda de amigas y amigos gais y lesbianas, gracias al CENESEX* y Mariela Castro Espín*, la apertura social al movimiento gay y lésbico salía más y más de los armarios sociales y entraba a todos los sectores de la isla. Se seguía la lucha con miedos y temores en una cultura machista patriarcal pero se vislumbraba mayor esperanza.

*Centro Nacional de Educación Sexual-Cuba.

*Sexóloga cubana. Licenciada en la especialidad de pedagogía y psicología en el Instituto Superior de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona” de la capital cubana. Es la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) y de la revista Sexología y Sociedad, en La Habana.

Sí, quizás sí emigré para amar. Me cuesta decir que podría usar la palabra huir pero la voy a usar. No se huye siempre por sistemas políticos y gobiernos que no defiendan las relaciones entre personas del mismo sexo, no se huye porque siempre la consecuencia sea la muerte física. También se huye para provocar cambios desde fuera que hagan la labor de empoderar los movimientos que ya se están dando dentro. Huir, desde esta perspectiva, es colocarnos en tercera persona y poder examinar el camino emprendido y lo que falta por recorrer con simplemente un cambio de lugar.
Miriam Naranjo Alonso