Desbordes: Translating racial, ethnic, sexual and gender identities across the americas. María Amelia Viteri, Ph.D.

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Desbordes es un estudio etnográfico que aborda críticamente las intersecciones alrededor de la nacionalidad, el estatus migrante, la etnicidad, la clase, el género y la sexualidad, a fin de ilustrar las múltiples formas en las que las categorías como clase, “raza” y etnicidad afectan directamente a las comunidades latinas inmigrantes LGBT al estar sujetos a políticas migratorias desiguales.
Desbordes se ubica como un trabajo pionero dado que su análisis aborda las movilidades de las poblaciones latinas LGBT (lesbianas, gay, bisexuales, transgénero) poco estudiadas, como son las centroamericanas, y el impacto en sus vidas, desde áreas geográficas poco trabajadas como son Washington D.C., Centroamérica y Ecuador.

En palabras de Magdalena López, Universidad de Buenos Aires, el estudio etnográfico complica la relación entre construcciones socio-culturales como la Latinidad con aquellas alrededor de las identidades sexuales y de género a la par que invita a pensar en las comunidades latinas en una especie de reordenamiento para que las sexualidades tanto Centroamericanas como Andinas sean tomadas en cuenta y no únicamente integradas a las ya existentes.

El estudio, basado en más de cuatro años de trabajo de campo principalmente en el área de Washington D.C. como también en El Salvador y Ecuador, revisa los límites y restricciones de los paradigmas actuales dentro de los cuales la sexualidad y el género han sido muy poco analizados en sus cruces con la “raza”, la clase, la etnicidad y la ciudadanía. Algunas de las preguntas clave para pensar tanto en cruces como en cuerpo sexuado y territorio, es abordar cómo dichas categorías se hallan directamente entrelazadas e imbricadas con cómo se define y se entiende la ciudadanía y la pertenencia, que no son intercambiables ni como conceptos ni como vivencias.

Argumento que la negociación por parte de los latinos y latinas LGBT respecto de y contra una identidad fija queer y latina opera como una manera de confrontar y resignificar las limitantes categorías identitarias estadounidenses, plasmadas en posicionalidades cargadas con historias de racismo y etnocentrismo.

Utilizo lo queer como una herramienta analítica para problematizar la noción de una relación continua entre identidad y praxis mostrando los significados múltiples, laxos y en muchos casos estereotipados, de los términos “queer”, “latino” y “americano. Abordo la traducción como área de estudio y los cruces de fronteras como procesos no lineales. De esta forma, las intersecciones de lo latino y lo queer demandan cuestionar y revisar los fundamentos de cómo se conceptualiza la movilidad y de cómo se perfila la investigación antropológica.  

Es decir un abordaje desde los Estudios queer se convierte en una herramienta analítica para problematizar la noción de una relación continua entre identidad y praxis. Para ello conceptualizo desde los bordes del cuerpo, del territorio, del tráfico interdisciplinario con el concepto de desbordes el mismo que busca captar la fluidez y movilidad, así como la manera en que los migrantes y los bordes que los engloban exceden cualquier definición fija. El prefijo des- implica como sabemos deshacer, por cuanto desbordes significa “deshacer bordes”, mas no sólo deshacerlos sino también, y precisamente, desbordar y exceder todas las categorías prediscursivas y las referencias analíticas alrededor del género y la sexualidad.

Voy a utilizar una de las narrativas de Estrella, una persona transgénero hombre a mujer originaria de México, para mostrar la complejidad de estos múltiples significados, particularmente al pensar en “raza”, etnicidad, sexualidad y género en una relación dialéctica más que por medio de conceptualizaciones teóricas fijas. Los sistemas a través de los cuales interactúan y se intersecan estas etiquetas sexuales y de género hablan de una construcción cultural en curso, en donde los sentidos se confrontan, se reinterpretan y se resignifcan.
 
Actualmente Estrella vive en los Estados Unidos con su pareja, Héctor, un hombre salvadoreño que se identifica como heterosexual. Estrella disfrutaba al contarme historias en las que cuestiona la presunta heterosexualidad de su esposo, sobre todo cuando éste hacía comentarios desfavorables de las personas LGBT. En palabras de Estrella: “Yo le decía: Papi, ¿te olvidas que yo nací macho y que aún tengo tu mismo órgano?”.

Estrella es conocida por sus esfuerzos para organizar a la comunidad translatina en el área de D.C. Sin embargo, no comparte la agenda activista en su totalidad ni puede sobrevivir del activismo, lo cual la ha llevado a dejar su demandante trabajo como organizadora transgénero para iniciarse en el mundo de los cosméticos. Cuando le pregunté a Estrella cómo se identifica en términos de género siendo latina y viviendo en Washington D.C., su respuesta fue: “Soy mujer aquí y en la China.” Por medio de esta expresión popular, Estrella confirma que será leída como mujer sin importar a dónde vaya. Yo planteo que la pronta respuesta de Estrella no sólo busca ratificar una identidad sexual y un género, sino que también sienta los parámetros para afirmar que etiquetas como “mujer” en determinados contextos pueden ser leídas bajo lentes “queer” que desestabiliza las expectativas alrededor de una consonancia cuerpo-género-práctica sexual-identidad.

Analizo la narrativa de Estrella usando la metáfora de Klor de Alva (1997:175) del mestizaje como una naturaleza cifrada/camaleónica que puede ser analizada como un referente vacío, el cual puede ser llenado con casi cualquier categoría identitaria. La interacción no únicamente transnacional sino trans-locativa entre sexualidad y género y sus representaciones cargadas de entendimientos alrededor de la “raza” y etnicidad proporcionan formas estratégicas por medio de la cual Estrella puede ser y permanecer latina.

Las diferentes narrativas de activistas latinas LGBT como Estrella recogidas en el libro, encarnan diferentes bordes y múltiples des-bordes: geoespaciales y territoriales, ideológicos, de género, sexuales y nacionales. Estos bordes dejan huella en el viaje material de cada persona inmersa en estos cruces, tanto como en sus viajes geográficos imaginarios, mientras plantean problemas o soluciones a la infinidad de identidades políticas. Es particularmente importante incorporar la subjetividad como concepto pues, conforme he ilustrado a partir de Estrella, los tránsitos entre y dentro de todos estos bordes con marcaciones de género y sexuales, modificarán el análisis y sus alcances al igual que el impacto de dichas categorías en la vida de las personas. Una forma de hacerlo es utilizando la indexicalidad de poder –un análisis del contexto situacional y de la experiencia vivida según lo promovió Butler (1990) para examinar las identidades como fluidas y las categorías como inestables.

Concluyo por tanto que los cuerpos sexuados no pueden ser analizados sin pensar en las formas en las que están marcados por género, ‘raza’, etnicidad, nacionalidad, estatus migrante y las múltiples formas en las que son racializados al ser sexuados, y viceversa.

Para continuar abordando los temas que nos preocupan como comunidades LGBT y científicas o científicos sociales involucrados en activismo académico, se debe considerar el ejercicio de volver a los cimientos mismos del campo y tradición científica: cómo se dividen las cosas, cómo se separan, discriminan y clasifican desde su propio origen y desde sus construcciones discursivas (Haraway 1995:434). Necesitamos evitar la tentación no solo de producir nuestros propios marcos de traducción e interpretación (usualmente distorsionados bajo miradas contemporáneas nacionalistas en América Latina) en donde reposan las clasificaciones lineales de personas y prácticas, sino evitar encasillar el conocimiento como unilineal cuando es, como las rutas transnacionales, los cruces, los cuerpos y sus bordes, rizomático, con infinidad de posibilidades en constante resignificación y negociación. Lo dicho se aplica a cómo y desde qué lente se clasifica lo que es colonial (como el conocimiento, como términos y estudios “queer”) y lo que no lo es, si esos bordes también son borrosos.

María Amelia Viteri, Ph.D.
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Profesora/Investigadora, Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades Universidad San Francisco de Quito, Ecuador. Sus principales áreas de investigación e interés abarcan los estudios de género y sexualidades, migraciones y estudios postcoloniales tanto en Ecuador como en Estados Unidos. Teórica de los estudios queer, utiliza las artes visuales como herramientas adicionales de investigación y de gestión cultural. Es productora y directora del documental Cuerpos/Fronteras: La Ruta que ha sido seleccionado para diferentes festivales en América del Sur, Centroamérica, el Caribe, Europa, Canadá, Australia y Estados Unidos. Autora de numerosas publicaciones principalmente académicas tanto en español como en inglés en Europa, Estados Unidos y América Latina. Entre otras, coeditó con Sara Poggio, Cuerpo, educación y liderazgo político: Una mirada desde el Género y los Estudios Feministas, “Bodies, Education and Political Leadership: a Gender and Feminist Perspective”, Sección de Estudios de Género y Feminismo de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), FLACSO/Ecuador y Universidad de Baltimore, Maryland [septiembre 2013]. Editora Principal con Tobler, Aaron, Posicionalidades Variables: Políticas Geográficas Locales e Internacionales de Vigilancia (“Shifting Positionalities: the Local and International Geo-Politics of Surveillance and Policing”). 2009. colección editada, Cambridge Scholars Publishing: New Castle Upon Thyne, Inglaterra