TXIPIROIAREN TINTA - LA TINTA DEL TXIPIRÓN. MÚSICA, RELIGIÓN Y DERECHOS

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La violencia y la discriminación dirigida contra personas en razón de su orientación sexual e identidad de género afectan a todos los ámbitos de la vida: al familiar, al laboral, a la atención sanitaria, la imposibilidad de ejercer derechos civiles que el colectivo heterosexual tiene reconocidos, al entorno educativo -donde los casos de bullyng o acoso físico y psicológico siguen proliferando-, a la tipificación penal en algunos estados y, por supuesto, a las agresiones físicas e, incluso, los asesinatos en casi todo el mundo. La masacre de Orlando es un ejemplo muy gráfico.

Evitarlo es posible, ya que no exige la creación de nuevos derechos ni que se concedan derechos especiales a las personas LGBTI. Solo es necesario que se cumpla la garantía aplicable universalmente de no discriminación. La problemática ya ha sido abordada por los sistemas regionales de derechos humanos, más notablemente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y por el Consejo de Europa. Naciones Unidas lleva varios años desplegando una estupenda iniciativa Libres e Iguales para propiciar la necesaria concienciación. Además el marco de actuación no se limita a la escena o el derecho internacionales. Los tribunales nacionales de muchos países han decidido que ese tipo de discriminación infringe también sus normas constitucionales internas. De igual forma aumentan las entidades regionales y municipios que han decidido llevar a cabo políticas garantistas en sus ámbitos de actuación. Mediante el compromiso y los esfuerzos conjuntos de las administraciones públicas y de la sociedad civil, tenemos la esperanza de que los principios de igualdad y no discriminación sean una realidad para los millones de personas LGBTI de todo el mundo.

En el proyecto de este monográfico hemos elegido precisamente, por la relación de la capitalidad cultural europea que ostenta San Sebastián, la música como herramienta internacional en la acción a favor de los derechos humanos en general y del colectivo LGTBI en particular. Que la música se haga eco de situaciones y problemáticas sociales, como la discriminación hacia el colectivo LGTBI, favoreciendo la transmisión de valores de igualdad y respeto posee una enorme relevancia a pesar de estar poco valorada y analizada su capacidad de influencia. Suerte que la musicología está saliendo del armario y comienzan a proliferar investigaciones sobre la (homo) sexualidad y el (trans) género.

No necesitamos recurrir a los iconos gais o lésbicos visibles de la música sino al enorme número de grupos, compositores, solistas, de todos los estilos, procedencia, orientación sexual e identidad de género que, con sus temas o sus posicionamientos públicos, están contribuyendo al objetivo que nos hemos planteado como fundamental. Y en este repaso, no exhaustivo ni completo, queremos enmarcarlos en los contextos religiosos de los lugares donde proceden. Contextos que tanto impacto, habitualmente negativo, generan.Porque desde los púlpitos y altares, esgrimiendo interpretaciones interesadas de la Biblia, la Torá, o el Corán, no se disparan directamente las balas pero si el veneno de la homofobia que las carga y las justifica.

En la católica Irlanda, que sorprendió al mundo por ser el primer país en aprobar el derecho al matrimonio igualitario por votación popular, el joven y heterosexual Hozier convirtió su tema Take Me to Church en un himno a través de las redes sociales contra la homofobia. A sus 24 años de edad produjo un video musical para su canción y lo subió el 25 de septiembre de 2014 a Internet obteniendo un efecto viral inmediato: más de un cuarto de millón de visitas en menos de una semana. En el vídeo cuenta cómo uno de los integrantes de una pareja gay es secuestrado y agredido por un grupo de hombres enmascarados. Aunque tenía en mente a la iglesia católica y su influencia  homófoba en Irlanda cuando escribió la canción, decidió utilizar la persecución rusa del colectivo LGTBI para enfatizar el hecho de que se trataba de una declaración universal a favor de los derechos humanos, en lugar de hablar de una situación personal o de una sola institución.

En los Estados Unidos (con el 76% de su población identificada como cristiana, el 51% asistiendo a diferentes tipos de iglesias protestantes, y el 25% profesando ser católicos) el duo hip hop de Seatle Macklemore & Ryan Lewis, igualmente heterosexuales llevaron su tema Same love (El mismo amor), a convertirse en bandera para reivindicar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Su letra incluye los siguientes versos: “No freedom til we’re equal… it’s human rights for everybody, there is no difference” (“No habrá libertad hasta que seamos iguales... Derechos humanos para todos, no hay diferencias”). La cantante y activista lesbiana Mary Lambert, quien acaba de publicar el videoclip de la canción She Keeps Me Warm, canción surgida del estribillo de Same Love, en la que se retrata una relación lésbica. Junto a Lambert, Madonna y Queen Latifah, Macklemore y Ryan Lewis actuaron durante la celebración de los premios Grammy de 2014, donde resultaron victoriosos, interpretando su tema a la vez que 33 parejas de diversas razas y orientaciones sexuales se casaban en plena gala.

A miles de kilómetros de distancia, Art Attack,  un músico keniata de hip hop cuyo nombre real es Ken Kabuga, lanzó su versión del tema Same love, cuya difusión la Junta de Clasificación de Películas de este país africano ha acabado prohibiendo a principios de este año bajo el argumento de que “no se adhiere a la moral del país”. Incluso ha intentado presionar a Google para que se retirase el vídeo de YouTube, sin conseguirlo, ante la respuesta negativa de la multinacional alegando que supondría una violación del derecho a la libertad de expresión. El viodeoclip se basa en la vida de la cantante de música góspel Joji Baro (George Barasa), y muestra a dos jóvenes parejas, una de hombres y la otra de mujeres, que pasean de la mano por un parque de Nairobi. La evolución de su amor, desde besos hasta escenas más sexuales, se muestra junto a imágenes de titulares y protestas contra los homosexuales, principalmente de Kenia y Uganda. Joji Baro comenzó a consumir alcohol y otras drogas después de que su familia lo expulsara de su casa debido a su orientación sexual cuando aún asistía a la escuela secundaria. Pocos años después, descubrió que tenía el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

En este mismo país, la rapera Grace Wambui Munene cuyo nombre artístico es Grammo Suspect, lanzó el pasado mes de febrero un tema titulado, Our Love is Valid (Nuestro amor es válido), en el que aparece junto a su novia, y cuestiona las percepciones religiosas y tradicionales de las relaciones homosexuales al recordar que estas estaban históricamente presentes en la cultura africana. Su segundo álbum lleva por título todo un eslogan reivindicativo Embrace Diversity (Acepta la diversidad). Un reto difícil en este país donde la homosexualidad se penaliza con la cárcel y la mayoría de su población es cristiana. Un 45% se identifica como protestante (en este caso coexistiendo comunidades anglicanas, luteranas, presbiterianas, metodistas, evangélicas y asambleas de Dios), otro 33% de la población se declara católico romana, un 10% musulmana y otro 10% reúne a quienes profesan otras religiones tradicionales.

El mundo cristiano ortodoxo también tiene sus músicos irreverentes. Kazak es un grupo de pop masculino ucraniano, integrado por Oleg Zhezhel, Artur Gaspar, Kyryll Fedorenko y Stas Plavov. Ha conseguido gran parte de su fama gracias a la Internet. Su primer sencillo lanzado a finales de 2010 en Youtube In The Middle les otorgó su primer premio como “Revelación del año” en los Myway Dance Awards 2010. Sus vídeos son considerados muy atrevidos colocándose en la vanguardia internacional. Su tema Crazy Law es un alegato contra las leyes que prohíben cualquier defensa pública de la homosexualidad en la vecina Rusia y en su propio país. En el vídeo, los componentes del grupo juegan con una estética provocadora, bailando sobre altos tacones en el interior de una antigua prisión. En sus letras se preguntan por qué han de sentirse mal por haber nacido tal como son y animan a que cada cual baile como quiera, completando cada párrafo con el estribillo “es una ley loca”.

Touraj Keshtkar, más conocido por Tooji, es un cantante noruego de origen iraní que ganó en el año 2012 el Melodi Grand Prix, un concurso de cantantes de la televisión pública noruega.

Acaba de editar su nuevo vídeoclip con el tema titulado The Father Project, generando el previsible escándalo al mostrarse practicando sexo con un sacerdote en el altar frente a los feligreses. Y es que Tooji, además de aprovechar la ocasión para salir del armario, pretende reivindicar con su creación cómo los Derechos Humanos están por encima de la religión también en un país como Noruega, donde el 77 % de la población pertenece a la iglesia evangélica luterana. “Dios es amor. Los prejuicios y el odio son un acto del ser humano. Con este proyecto quería mostrar que el amor entre dos personas del mismo sexo no es algo nuevo, aunque se haya contaminado por la religión”. Molesto por el trato que recibe la comunidad LGBTI por parte de esta Iglesia, ha decidido ofrecer estos y otros argumentos a través de un vídeo reivindicativo titulado Human Rights above religion (Los Derechos Humanos por encima de la religión).

En Israel, único estado del mundo donde la mayor parte de la población es judía, la popular transexual Dana Internacional (Sharon Cohen), fue la ganadora del festival de Eurovisión en 1988. Que una mujer transexual representase a Israel suscitó tal polémica que condujo a la televisión hebrea a no enviar a ningún periodista para cubrir el festival y, mucho más grave, a que sectores ultraortodoxos amenazaran de muerte a Dana. Sin embargo aprovechó su victoria para hacerse oír. Lleva años colaborando habitualmente con Amnistía Internacional como activista a favor de los derechos de la comunidad LGTBI de su país, y se ha convertido en símbolo de la sociedad liberal frente al sector más ultraconservador israelita pero también de los estados árabes fronterizos. De hecho, su tercer disco, Maganona (Loca) fue censurado en Egipto y Jordania, países en los que se ha convertido en una artista muy popular, porque las autoridades temían que “pervirtiese” a la juventud. Con todo, se vendieron miles de copias pirata.

En Líbano, país con los sectores musulmán y cristiano siempre en tensión tienen su origen los revolucionarios integrantes del grupo Mashrou’ Leila en 2008, cartel de los derechos LGTBI en la región y en el mundo árabe. Con sus letras y temas satíricos con críticas mordaces a la hipocresía social libanesa, los amores fallidos, la sexualidad y la política, agitan continuas polémicas. Shim el Yasmine (Huele el jazmín), es el título de una canción que se ha descrito como una oda a la tolerancia frente al amor entre personas del mismo sexo.

Fasateen (que significa, literalmente, Vestidos), es una balada que aborda el tema del matrimonio; el vídeo de esta canción muestra a los miembros de la banda destruyendo símbolos del matrimonio y desafiando la presión de las relaciones amorosas. Y Skandar Maalouf, una canción sobre la homofobia. Su vocalista Hamed Sinno es el único de los siete integrantes que se define como gay en un país donde las relaciones homosexuales todavía son castigadas por la ley. El grupo se ha convertido en cartel de los derechos LGTBI en la región y en el mundo árabe donde otras voces, como la de Mika resultan menos conocidas.

Bombay Vikings es un grupo de pop rock de la India que combina estos ritmos con la música tradicional. De hecho es el primer combo en producir temas musicales en Hinglish, una mezcla de hindi e inglés. Una idea original de uno de sus integrantes Neeraj Shridhar, cantante que ha puesto su voz a muchas películas de Bollywood, alcanzando enorme popularidad. Este músico junto a la modelo y actriz, Celina Jaitly, una infatigable activista por los derechos LGTBI en India, elaboraron el primer vídeo musical del país para promover un mundo libre e igualitario titulado The Welcome. En 2014, Naciones Unidas lo incorporó a su campaña contra la homofobia siendo visto por más de mil quinientos millones de personas hasta la fecha. La historia que refleja esta hermosa producción pretende destacar que todo el mundo tiene derecho a una cálida acogida en el seno familiar, sin importar quiénes sean o a quiénes amen. No podemos olvidar que India es un país muy especial en materia religiosa. Tierra santa del hinduismo, el budismo (religión predominante en el sudeste asiático que tiene aquí su origen), el yainismo y el sijismo, entre otras religiones, no deja de ser, además, el tercer país del mundo en cuanto a número de musulmanes.

La reina del pop taiwanés Jolin Tsai con el videoclip de su single We’re All Different, Yet the Same denunciaba en 2015 la privación de derechos al colectivo LGTBI a través de una emotiva historia de amor lésbico. Dos mujeres que en la vejez no han podido ver su relación legalmente reconocida, y que ante el fallecimiento de una de ellas deja a la otra en una situación de desamparo vital y discriminación legal que el no reconocimiento del matrimonio igualitario supone. El tema y el vídeo fueron prohibidos en países como Singapur.

Son muchas otras las personalidades del mundo de la música que representan y defienden en sus composiciones la diversidad en las preferencias afectivas y sexuales. Gentes nacidas en el seno de todas las culturas y religiones, que van uniendo sus voces en un mismo himno a favor de los derechos humanos y de los derechos LGTBI:  libre e iguales.

Sin duda el apoyo de la mayoría heterosexual hacia la minoría LGTBI supondrá el paso decisivo hacia la equiparación. Y la música es una poderosa herramienta que contribuye a ello.


Óscar Arroyuelo
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